La pandemia y el tiempo que hemos estado en confinamiento han supuesto cambios en las preferencias habitacionales de aquellos que buscan casa: ahora, los espacios exteriores y las zonas compartidas en las comunidades de vecinos como las piscinas, las zonas de jardín o espacios deportivos están en el número uno de estos requerimientos: “Suelen ser espacios amplios que no se pueden tener de manera particular por el coste de mantenimiento que tienen. También suelen ser espacios comunes como trasteros o baños”, ha explicado nuestra socia abogada y especialista en derecho inmobiliario, Arantxa Goenaga.

En este sentido, la propiedad y el coste de mantenimiento de estos espacios es compartido entre todos los vecinos, que ven reflejado a final de mes una cuota en base al porcentaje de participación sobre la División Horizontal. Aun así, estas zonas de ocio no están exentas de regulación y, de hecho, conviene fijar unas normas para regular su uso como horarios, condiciones de utilización, edad mínima para menores, entre otros, a fin de “evitar los conflictos vecinales lo máximo posible”, señala la abogada.

Y, aunque la piscina es el equipamiento más habitual en aquellas comunidades de vecinos con espacios comunes compartidos y urbanizaciones, la gran mayoría desconoce la normativa que las regula, la cual depende de la Ley de Propiedad Horizontal distinta según la Comunidad Autónoma de residencia. En este sentido, la abogada señala que en algunos casos son consideradas espacios públicos dependiendo del número de viviendas que tienen acceso, y en otros casos espacios privados regulados por los mismos propietarios.

Para saber más sobre la normativa de los espacios comunitarios, pincha aquí.

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