Vender una casa con inquilino dentro no supone impedimento legal alguno, pues la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) prevé esta práctica. Sin embargo, conviene conocer todos los detalles para que dicha venta llegue a buen puerto y, según apuntan los expertos, en caso de querer vender la propiedad sin inquilinos, la manera es llegar a un acuerdo mediante indemnización.

En cualquier caso, el primer paso es informar a los inquilinos de esta decisión y, sobre todo, asegurarse si el contrato de alquiler incluye el derecho del inquilino al tanteo pues, en caso de vender la propiedad sin atender a dicho derecho, se podría anular la compraventa efectuada. “Salvo que en el contrato de alquiler conste expresamente la renuncia a estos derechos, como sucede en la mayoría de los casos, el vendedor (propietario) deberá comunicar de forma fehaciente las condiciones esenciales de la venta al arrendatario y éste puede ejercitar el derecho de tanteo en el plazo de 30 días naturales”, ha explicado al diario Expansión nuestra socia-abogada y especialista en Derecho Inmobiliario Arantxa Goenaga.

En este sentido, la abogada ha ampliado que “si no se le ha comunicado esta intención de venta o se ha hecho por unas condiciones inferiores a las que se le habían trasladado, el inquilino tendrá derecho a ejercitar el derecho de retracto también en el plazo de 30 días naturales”. La comunicación por escrito de esta decisión, así como el precio de venta y condiciones de la oferta será otro requisito indispensable para evitar problemas a futuro.

Sin embargo, no siempre aplica este derecho preferencial de adquirir la vivienda: “El inquilino no tendrá estos derechos cuando el vendedor sea propietario de todo el edificio o de varias viviendas y locales del mismo, y lo venda conjuntamente, ni tampoco cuando todo el edificio, aunque pertenezca a varios propietarios, se venda a un mismo comprador”, ha explicado la abogada.

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