La crisis económica provocada por la COVID-19 y las limitaciones sobre la movilidad y el comercio ha disparado las quiebras de empresas al no poder hacer frente a las deudas generadas, pero sobre todo ha impactado en autónomos y particulares. Un dato: en el primer trimestre de 2021, el número de concursos de acreedores se disparó un 86,5% con respecto al año anterior, situando en 1.009 el número de procedimientos.

Los perfiles que más acuden en los últimos meses a este tipo de concursos son, sobre todo, restauradores, peluqueros o peluqueras, ópticas y alguna profesión liberal con pocos clientes como consecuencia de la revolución digital”, ha indicado Antonio Pastor, socio y abogado de nuestro bufete y especialista en Derecho Procesal y Mercantil. En este sentido, es habitual encontrar este tipo de negocios a manos de autónomos y pequeñas empresas.

En la mayoría de estos casos, lo más útil es acogerse a la Ley de segunda oportunidad, siempre que se cumplan las características requeridas: “Esta ley permite a las personas físicas exonerar todo el pasivo que no haya satisfecho si cumplen una serie de requisitos”, ha indicado Pastor, y ha ampliado que en otras ocasiones solo es necesario una negociación con acreedores u otras entidades financieras para reestructurar la deuda, mediante una quita parcial de ésta. En cualquier caso, los expertos coinciden en señalar que en muchos casos los empresarios desconocen estos procedimientos por el estado de ansiedad y vergüenza que les genera la situación, con lo que mejorar el acceso a las notarías garantizaría un mejor funcionamiento de los concursos de acreedores.

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