Las empresas familiares representan más del 65% del PIB total de la economía española, sin embargo, apenas una de cada diez llega viva a la tercera generación, una problemática en la que ha ahondado la situación pandémica. En este sentido, solo tres de cada diez empresas cuentan con un plan de sucesión claro.

Para Jorge Fernández, abogado y socio de Círculo Legal Barcelona, la ausencia de este plan de sucesión “impide que se efectúe una correcta transición generacional de la empresa”. El abogado apunta a que “para lograr mantenerse bien posicionado en el mercado y hacer frente a las posibles amenazas del sector es primordial que el núcleo que constituye el negocio familiar esté firmemente consolidado”.

Esto pasa por plasmar tanto la filosofía como los valores de la empresa en los propios miembros de la familia, de acuerdo a Fernández.

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